miércoles, 6 de marzo de 2013

AL CUMPLIR 40.....

No parece pero llegar a esta edad, invita por no decir que obliga a la reflexión, mas o menos existencial.
Y es que es inevitable pensar que ya paso -al menos- la mitad de la vida, si se toma en cuenta que la esperanza la nacer es de un poco mas de setenta y mas aun cuando se pone en perspectiva que la mitad transcurrida es -obviamente- la primera y por lo tanto la que resta por vivir es la ultima. Si. La ultima. La de las enfermedades crónicas degenerativas, las que no se curan, para las que hay que tomar medicinas para retardar las complicaciones. Pero mas allá de lo epidemiológico, llega a la mente una imponente necesidad de pensar como encarar la certeza de ya no estar "joven", por mucho que se diga que la juventud "se lleva en el corazón"......y sin afanes de pesimismo puro y duro -como el de Schopenhauer-  supongo que la vida va a dar cambios importantes a partir de esta nueva etapa que el paso inexorable del tiempo nos impone sin importar que tan preparados creamos estar llegado el momento.
Y en estas cinco décadas, como a todos, he visto pasar y me han pasado un abanico de eventos de todo tipo que a pesar de como los hay podido tomar, resultaron edificantes, aleccionadores y finalmente útiles aun en circunstancias en las que nunca pensé que me podía valer de ellos para ir saliendo a flote. Y de estas lecciones, sobresalen en mi mente, las mas básicas, las que aprendí en el comedor de mi casa paterna, de boca o ejemplo de papa, mama, hermano y nana.........como siempre pedir "por favor", siempre saludar fuerte y claro "a donde llegue", nunca dar motivos, estar siempre antes de la hora, comer lo que haya, siempre decir "gracias"......y una larga lista de etcéteras, que aun sin pretenderlo han sido de grandísima utilidad y beneficio y que únicamente demuestran la calidad de valores en los que tuve la oportunidad de ser educado y que muy a pesar de mis arrebatos, he podido poner en practica en estos cuarenta marzos.
Esos valores vienen de esas personas que ya mencione y que parafraseando a Descartes, los debieron haber tenido en grado superlativo ya que alcanzo para que me los enseñaran y yo los aprendiera, unos con relativa facilidad y otros con cierto grado de dificultad que pudo encanecer con tonos verdosos a mi mama, pero los aprendí. Y mientras los aprendía, mas de alguna vez rebuzne por mi deseo de hacer lo que yo quería, "así como los demás....así como mis amigos", y a mis rebuznos, solo recibí como respuesta -gracias a Dios- un silencio blindado por la seguridad que da en el corazón de personas extraordinarias como las que ya mencione, la certeza de ir en pos del bien superior, entendido este ultimo, como una carrera, un trabajo honrado, educación y urbanidad, respeto por las buenas costumbres y el dominio de algunas de ellas, sin haber conocido hasta hoy la cárcel ni la policía ni los hospitales.....ni paternidades incompletas y tampoco enfermedades de transmisión sexual, por mencionar algunas consecuencias que en el camino han sufrido aquellos "mis amigos que hacían lo que querían" cuando yo estaba bajo los candados que mis padres me pusieron para cuidarme del mas peligroso ser que me podía aconsejar en esos días de mocedades irreflexivas. O sea, de mi mismo.
Ahora siento que esos candados ya los mantengo cerrados por mis propios medios, aun teniendo la llave de la tan ansiada "independencia" que ahora creo que puedo usar hasta mis propios candados me lo permiten.
Y aunque tuviera que desprenderme de esta independencia, preferiría tener a mi mama y a mi papa para pedirles permiso para todo y por todo, no reniego de tenerla, y voy a seguir tratando de hacer el uso mas responsable posible de ella, por que todo lo que recibí de esas personas que mencioné arriba, solo puede ser útil para vivir como la gente, honrada y educadamente.....saludando fuerte y claro en todas partes, dando gracias a Dios por todo lo recibido y lo que un no he recibido, confiado en que Dios siempre sabe lo que uno necesita antes que uno mismo y seguro de la intercesión de mama y para directo al oído del Creador.